(Cabina de un Tupolev-154, autor: Troels Myrup)
Artículo íntegramente extraído de alasdeplomo.com
Smolensk, es una pequeña ciudad rusa, cuyo origen conocido se remonta a la edad Media, pero cuya historia está plagada de hechos notables de invasiones y destrucciones durante diferentes guerras. Hoy se ha hecho más conocida por el desgraciado accidente de aviación ocurrido anteayer y que le ha costado la vida al Presidente de la República de Polonia, Lech Kaczynski, junto a otras 96 personas, entre ellas varios miembros de su gobierno.
Como siempre lo primero es hacer llegar a las víctimas y sus familias el pesar por la muerte de estas personas, cuya importancia no estaba en el cargo que ocuparan, sino en el cariño que ellos les tenían.
Evidentemente es una víctima más de entre todas ellas, pero por su condición de Presidente la repercusión de su muerte se acentúa en otros ámbitos que exceden de su entorno familiar, ya que con él todo un país ha quedado “transitoriamente” sin gobierno. Las consecuencias políticas serán noticia durante los próximos meses y la forma en que se resuelvan hará que en Polonia los ciudadanos vuelvan a tener que elegir a su director.
Y como siempre también ya hay un único RESPONSABLE de este accidente, el comandante del avión siniestrado. La niebla, un avión Tupolev-154, una obligación por aterrizar… y 97 personas que nunca más volverán a coger un avión.
Lo que llama siempre más la atención en este tipo de accidentes es la TOMA DE DECISIONES por parte del comandante, que recordemos es el último y único responsable de sus actos, incluso a nivel penal.
Hablan de cuatro intentos de aproximación, de que se le recomendó proceder al aeropuerto alternativo, de que la visibilidad era muy baja, etc… Seguramente todo ello sea verdad, por lo que a cualquier piloto le surgen muchas más dudas de por qué lo volvió a intentar.
La niebla no es de por sí mala ni peligrosa, es niebla. Por tanto hacer una aproximación instrumental en estas condiciones es algo totalmente normal y en absoluto peligroso. Bien es cierto que tanto el aeropuerto, como el avión, como la tripulación han de satisfacer una serie de condiciones para poder descender hasta los mínimos de dicha aproximación, con todos los márgenes de seguridad propios de las características de la misma. (De las nieblas y de las aproximaciones de precisión he hablado mucho anteriormente).
En el caso que nos ocupa, lo que sinceramente no entiendo es que hubiera una cuarta y definitiva aproximación. No se puede ni debe generalizar las actuaciones propias o ajenas, ya que las circunstancias presentes son siempre una incógnita para cualquiera. Pero la mayoría de nosotros a lo largo de nuestra vida como pilotos, cuando hemos encontrado una niebla densa, cuyos datos de visibilidad eran muy “ajustados” o por debajo de mínimos, hemos hecho al menos un intento de aproximación (salvo que el aeropuerto esté cerrado directamente por considerarse bajo mínimos).
Incluso en ese caso, el comandante del vuelo, bajo su propia responsabilidad, tiene la opción de intentarlo y, si le sale bien, hacer las oportunas aclaraciones de por qué operó en un aeropuerto “cerrado”. Se enfrentará a una investigación y, en general, salvo emergencia real, es posible que cumpla alguna sanción de tipo administrativo y un “correctivo” del tipo empleo-sueldo por parte de su empresa, o en último caso suspenderle temporalmente de su puesto como comandante o ser relegado definitivamente a volar como copiloto o despedido de la empresa por la propia gravedad de su decisión que ha puesto en riesgo las vidas de los ocupantes y de la aeronave.
Así que antes de declararle definitivamente culpable y responsable de tanta muerte hay que saber qué le “OBLIGÓ” a hacer cuatro aproximaciones. Por ello dejo en suspenso unas cuantas incógnitas que habrá que despejar antes de definir las causas de esta tragedia.
- ¿Se sentía obligado a aterrizar allí?. ¿Es posible que el propio presidente diera orden de aterrizar en ese aeropuerto y no en otro por razones políticas o simbólicas?.
- ¿Seguro que tenían combustible remanente para proceder a un aeropuerto alternativo? (aquí quiero hacer una salvedad, porque actualmente hay empresas muy conocidas en España, que obligan a sus pilotos a volar con el combustible mínimo legal, ni un kg. de más).
- ¿No había nada que hiciera obligatorio el aterrizaje, como una emergencia en vuelo, una amenaza de bomba, un fuego en último momento?.
- ¿El avión cumplía con los requisitos para este tipo de aproximaciones o estaba degradado sin saberlo la ripulación?. No hay que olvidar que dicho modelo estaba ya “anticuado” (comenzó a fabricarse en 1968) y dejó de fabricarse hace ya unos años…
- ¿Alguien desde dentro pudo coaccionar a los pilotos para hacer todo lo que su formación les dictaba que no debían hacer?. ¿Acaso el avión pudo haber sido objeto de secuestro?. No dejemos de lado que las autoridades de Polonia viajaban ahí, y que el tipo de política que hacía el Presidente tenía más de un detractor…
Creo que nunca lo llegaremos a saber, porque estas cosas no les interesan a nadie. Pero sinceramente no llego a verlo claro desde ningún punto de vista. Y no es por sentimiento corporativista, ni por defender lo indefendible, solamente que no me puedo explicar la actuación de este pobre piloto, que acabará con todas las dudas siendo el chivo expiatorio de todas las responsabilidades, propias o ajenas. D.E.P.
¡Ay Pepiño, cuánto nos queda por ver y aprender!.
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