Esa Gentuza

Posted by admin On marzo - 16 - 2010

Creo que la opinión de Don Arturo Pérez Reverte, en cuanto testigo de miles de atrocidades en su época de reportero de guerra, y sus artículos periodísticos – insuperables en claridad y verbo-hace que tengamos que destacarlo siempre.

Creo que ya va siendo hora de que los que no hablábamos nunca, porque imaginábamos que éramos incapaces de lograr llegar a cierto nivel expresivo,  o no dominamos el lenguaje como un académico de la Real Academia de la Lengua (RAE) digamos en lenguaje llano (roman paladino) lo que queremos decir.

Pongo este artículo tomado de XL-Semanal, en el que Reverte manifiesta lo que siente al ver a los políticos. Sin cortarse un pelo, y sin despeinarse. Un ejemplo a seguir…

“Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.”

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One Response to “Esa Gentuza”

  1. Ricardo dice:

    Magnífico como siempre este Arturo, lúcido y sin un pelo en la lengua. Como el mismo da a entender, el conocimiento y el saber abre los ojos y produce nauseas compulsivas cuando se ve sin veladuras la realidad cruda del sucio malhacer de la casta política. No es falta de objetividad o coherencia Arturo. No es cuestión de encontrar un solo hombre justo como en la ciudad Bíblica. La verdad es que el conjunto en este caso es lo que importa, ese conjunto, ese lobby político-financiero es lo que importa, porque es el que, al margen de individualismos, al disidente se le calla, ese conjunto que a duras penas o solo a veces pretende ocultar el mal olor que destila, ese es el monstruo que esta arruinando a un país y sumiendo en la miseria a todos sus trabajadores, haciendo amalgama de clases, culturas y estados, sumiendo a todos, repito, a todos, menos ellos claro, en la mas ignominiosa miseria, eso si miseria igual para todos, nadie vaya a quejarse. Y ellos? ca, ese lobby independiente de ideas politicas, al margen de la mas elemental cultura social e histórica, tiene muy bien cubierto su futuro si no es en el pais que debieran sacar adelante y destruyen en propio beneficio, en cualquier otro, sus amalgamas financieras internacionales son como un pulpo de larguisimos tentaculos, siempre van a tener una consejeria, o varias en diversas empresas internacionales, o un alto cargo en un banco o caja de ahorros, o dos, compatibles como no con otros cargos públicos de libre designación, aparte de todas las prebendas vitalicias del para de dias que fueron diputados o senadores.

    No Arturo has estado muy bien y tu lo sabes, la pota se la merecen encima de sus ropas elegantes y caras, yo tambien tengo ropas elegantes y caras si es menester, y me gustan, ahora bien las he comprado de mi bolsillo y no las uso en aconteceres hipócritas y corruptos.

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