(Padín y Portables tomados del Diario de Pontevedra)
Hace un par de días salió de la cárcel de A Lama, en Pontevedra, el famoso jefe del clan de los Charlines, Manuel Charlín, previo pago de la fianza correspondiente. Son cosas de la justicia y de la aplicación de las leyes que amparan a todos, incluídos los reclusos que cumplen sus penas hasta redimir sus culpas.
Sin embargo a la persona que permitió al Juez Garzón obtener una información muy valiosa para desarticular parte de las bandas de narcotráfico que operaban en Galicia, también le acaban de “soltar” de su refugio. Me refiero a Ricardo Portabales, cuya familia tuvo que abandonar su tierra tras el “arrepentimiento” del detenido.
Ocurrió allá por el año 1990, y desde ese momento el miedo se apoderó de parte de la población y por supuesto de la familia Portabales. El juicio tras la operación Mago hizo que los principales implicados en el tráfico gallego de drogas acabaran condenados a distintas penas de cárcel y obligó a la proteción de algunos de los testigos.
Hoy el hijo de Portabales,nos deja un comentario en alasdeplomo, una carta dirigida a la presidencia del gobierno y al ministerio del interior, en la que nos cuenta cómo han vivido estos últimos años y pide ayuda a todos, porque la crisis les ha dejado sin protección y con mucho miedo. Tal vez el miedo que ahora tienen sea el mismo que viven millones de personas en nuestro país, miedo a poder vivir honradamente y sin posibilidades económicas.
Esta es su carta:
“Esta carta que envío diariamente a presidencia del gobierno y al ministerio del interior os contará algo. Un saludo a todos. Si quieres pregúntame lo que quieras.
Me dirijo a ustedes con el fin de que nos ayuden por el mal trago que estamos pasando la familia Portabales.
La familia Portabales somos una de las más protegidas y amenazadas de muerte de este país, por este motivo me dirijo a ustedes para que tomen cartas en el asunto y no se haga más montaña de un grano que quieren hacer tanto periodistas como chupópteros de toda clase.
Sólo les pido, por favor, que nos ayuden ya que vinimos a Madrid escoltados con uñas y dientes por las fuerzas de seguridad del estado, cuatro niños pequeños que éramos más mi padre y mi madre, estuvimos conviviendo todos estos años escoltados y amenazados como les decía y ahora, de buenas a primeras, nos echan a la calle sin ninguna explicación, bueno sólo nos dicen que como las arcas del estado se han resentido tenemos que abandonar nuestro domicilio y el poco dinero que nos daban nos lo quitaban.
¿Como comemos? ¿Donde vivimos? ¿Qué hacemos?. Estamos muy preocupados, queremos coger un abogado y ni dinero nos han dejado, queremos ir a la corte suprema a donde sea porque no es justo lo que han hecho con nosotros, con mi familia.
El ministerio del Interior nos trajo para Madrid por orden de Baltasar Garzón, ya sabemos que tiene muchos problemas y nosotros no queremos añadir más leña al fuego, pero tienen que hacer las cosas bien, aunque sea un piso de protección oficial y algún dinero para empezar nuestras vidas porque cayó en nuestras manos una cinta sin quererlo, porque aún tenemos amigos periodistas y escoltas que nos apoyan, y en esa cinta se decía que un dinero destinado a la familia Portabales para rehacer sus vidas fue cobrado al portador en la cuenta de un Juez.
Eso no es justo, perdimos nuestra casa de Galicia, nuestros trabajos tras la Operación Nécora, Mago Pintón y muchas más que se produjeron en España, y ahora nos pagan con esta moneda de echarnos así, a la calle, cuando otros se llenan los bolsillos. ¡No es justo!. Sé que hay gente que lo está pasando muy mal, pero ese muy mal también lo estamos pasando nosotros, encima de quitarnos todo tenemos que ir a pedir. Nos dieron todo, nos trajeron para Madrid y nos trataban como a marqueses mientras les interesó, ahora nos dejan desamparados y en la calle.
¿Es que no hay Justicia? por favor ayúdennos. Yo perdí toda mi infancia y mis hermanos también, siendo muy pequeños en vez de jugar con otros niños no nos dejaban salir del chalet en donde nos tenían escondidos y jugábamos con los escoltas, aprendíamos a desmontar metralletas, pistolas a utilizar la radio, a conducir ,y muchas cosas más. Todos estos años nadie se preocupó de las secuelas que nos podría acarrear todo aquello. En vez de ir a colegios venían profesores particulares a casa pero, del miedo que tenían, ya no volvían, claro, al ver a los hombres escoltas en la puerta del chalet y con las metralletas al hombro ; cuando sobrevolaba un helicóptero, los escoltas nos decían: “ meteros dentro de la casa y acurrucaros y cerrar todas las ventanas”, mientras ellos apuntaban con sus metralletas hacia el cielo. Al final detenían al helicóptero y se trataba de periodistas, parece de película, lo sé, pero es mi vida y es muy dura.
Con el paso de los años yo no aguantaba más y me fui y los escoltas me decían ¡ten cuidado!. Aún me lo dicen porque, de los muchos que han pasado por mi familia, muchos aún son buenos amigos y nos llaman para preocuparse y nos dicen que no es justo lo que han hecho con nosotros. Esto les salpicara en la cara, pero aún pueden arreglar las cosas.
Por favor ayúdennos. Echan a la calle a mi madre con 60 años, sin trabajo, todos estos años escoltados nos prepararon el DNI falso a todos nosotros, pero nada más y encima muchos de los inspectores de policía que venían a casa, incluso algún político que otro, bueno muchos han venido, ahora tienen cargos muy importantes en ministerios y ni siquiera nos ayudan después de los servicios prestados a España y dar la vida por España, por algunos señores del Gobierno ¿así nos pagan…? les daré mas detalles cuando me llamen.
Atentamente y perdonen las molestias:
Ricardo Portabales (Hijo)”
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